Las maniobras del Vaticano
Las maniobras del Vaticano El movimiento pancristiano es significativo por estas razones: 1) porque las iglesias protestantes tienden no sólo a unirse entre ellas, sino a adquirir, mediante la unión, una fuerza proselitista; 2) de las iglesias protestantes sólo las americanas, y en menor grado las inglesas, tenían fuerza expansiva de proselitismo: esa fuerza pasa al movimiento pancristiano aunque esté dirigido por elementos europeos continentales, especialmente noruegos y alemanes; 3) el unionismo puede detener la tendencia a separarse siempre más de las iglesias protestantes; 4) los ortodoxos participan como centros dirigentes autocéfalos en el movimiento pancristiano. La Iglesia católica está muy turbada por este movimiento. Su maciza organización y su centralización y unidad de comando significaban ventajosas condiciones en la obra lenta pero segura de absorción de herejes y cismáticos. La unión pancristiana turba el monopolio y sitúa a Roma ante un frente único. Por otra parte, la Iglesia romana no puede aceptar su participación en el movimiento como igual a las otras Iglesias y esto favorece la propaganda pancristiana, que puede reprochar a Roma no querer la unión de todos los cristianos por sus intereses particulares, etcétera.