Las maniobras del Vaticano
Las maniobras del Vaticano El mejoramiento fue tal que las «vocaciones» se multiplicaron maravillosamente, impresionando al propio pontÃfice, que las explicaba, precisamente, con la nueva situación económica. La base de la elección de los idóneos para el clericato fue, por lo tanto, ampliada, permitiendo más rigor y mayores exigencias culturales. Pero si bien la carrera eclesiástica es el fundamento más sólido de la potencia vaticana, no agota sus posibilidades. La nueva estructura escolástica permite la incorporación en el personal dirigente laico de células católicas que irán reforzándose siempre más con elementos que deben sólo a la Iglesia sus posiciones. Puede suponerse que la infiltración clerical en la composición del Estado aumentará progresivamente, pues en el arte de seleccionar individuos y de mantenerlos aliados, la Iglesia es casi invencible. Controlando liceos y otras escuelas medias, a través de sus fiduciarios, ella seguirá, con la tenacidad que la caracteriza, a los jóvenes más valiosos de las clases pobres y los ayudará a continuar sus estudios en las universidades católicas. Becas, subsidios, organizados con la máxima economÃa, permitirán esa obra.