Las maniobras del Vaticano
Las maniobras del Vaticano La Acción Católica fue siempre un organismo complejo, aun antes de la constitución de la Confederación blanca del trabajo[4] y del Partido Popular[5]. La Confederación del trabajo era considerada orgánicamente una parte constitutiva de la Acción Católica; el Partido Popular, en cambio, no; pero lo era de hecho. Más que por otras razones, la constitución del Partido Popular fue aconsejada por aquello que en la posguerra se consideraba una inevitable avanzada democrática, a la que era necesario dar un órgano y un freno, sin arriesgar la estructura autoritaria de la Acción Católica, cuya dirección oficial ejercían personalmente el Papa y los obispos; sin el Partido Popular y las innovaciones con sentido democrático introducidas en la Confederación sindical, el impulso popular habría convulsionado toda la estructura de la Acción Católica, poniendo en cuestión la autoridad absoluta de las jerarquías eclesiásticas. La misma complicación se verificaba y se verifica aún en el campo internacional; si bien el Papa representa un centro internacional por excelencia, de hecho existen algunas oficinas que funcionan para coordinar y dirigir el movimiento político y sindical católico en todos los países, como la Oficina de Malines[6] que ha compilado el «Código Social», y la Oficina de Friburgo para la acción sindical (conviene verificar la funcionalidad de esas oficinas luego de los cambios producidos en los países germanos, más que en Italia, sobre el campo de la organización política y sindical católica)[7].
