Las maniobras del Vaticano
Las maniobras del Vaticano En la Civilità cattolica del 20 de julio de 1929 se publica la crónica de la primera audiencia, para la presentación de las credenciales, concedida por Pío XI al embajador De Vecchi en la Ciudad del Vaticano. En las palabras dirigidas por Pío XI a De Vecchi, se dice: «Hablando de las nuevas relaciones tan felizmente iniciadas, lo decimos, señor conde, con especial respeto a su persona, dichosos de que esa novedad se inicie y se desarrolle por lo que Ella representa, por lo que Ella ha venido ya haciendo para bien no sólo del país, sino también de nuestras misiones».
Consultar al respecto el capítulo correspondiente de Croce en su libro sobre política[55]. Se podría agregar que, en cierto sentido, el conflicto entre «Estado e Iglesia» simboliza el conflicto entre todo sistema de ideas cristalizadas, representativas de una etapa pasada de la historia, y las necesidades prácticas actuales. Lucha entre conservación y revolución, etcétera, entre lo pensado y el nuevo pensamiento, entre el viejo que no quiere morir y el joven que quiere vivir, etcétera.