Las maniobras del Vaticano
Las maniobras del Vaticano El jefe de los «integrales» era monseñor Umberto Benigni, y una parte de la organización estaba constituida por el Sodalitium Pianum (de Papa Pío V). Monseñor Benigni, muerto en 1934, era un hombre de gran capacidad teórica y práctica y de una actividad increíble: escribió, entre otras, una obra monumental: La storia sociale della Chiesa, de la que han aparecido cuatro volúmenes de más de 600 páginas cada uno, en gran formato, editados por la Casa Haepli. Como aparece en la Civilità cattolica, Benigni no ha interrumpido jamás su labor conspiradora en lo interno de la Iglesia, no obstante la dificultad en que se encontraron los «integrales» por el curso de la política de Pío XI, dudosa, titubeante, tímida, pero aun con dirección popular democrática por la necesidad de crear fuertes masas de Acción Católica. Los «integrales» apoyaban en Francia el movimiento de la Action française[63], fueron contra Sillon[64], en todas partes están contra el modernismo[65] político y religioso. Frente a los jesuitas asumían una actitud casi jansenista[66] o sea, de gran rigor moral y religioso, contra toda forma de laxitud, de oportunismo, de centrismo. Los jesuitas, naturalmente, acusan a los «integrales» de jansenismo (de hipocresía jansenista), y más aún, de hacer el juego a los modernistas (teologantes): 1) por su lucha contra los jesuitas; 2) porque ensanchaban de tal manera la noción de modernismo que ampliaban, por lo tanto, el blanco, ofreciendo a los modernistas un campo de maniobras comodísimo. De hecho sucedió que en la lucha común contra los jesuitas, «integrales» y modernistas se encontraron en el mismo terreno y colaboraron juntos. (Buonaiuti habría escrito en la revista de Benigni[67]).