A orillas de rÃo Rogue
A orillas de rÃo Rogue Hacia la parte sur y colocada sobre una ligera altura, rodeada de una inmensa cortina de verdes pinos, se hallaba la ciudad, pintoresca y acogedora, con sus casas blancas reluciendo a la luz cegadora del sol. En la otra parte, del lado norte, las poderosas edificaciones de las fábricas conserveras mostraban la mancha gris de su arquitectura, destacándose entre el verdor intenso del paisaje.
Una larga franja arenosa, de cerca de una milla de extensión, procedente de la parte alta, del lado de la ciudad, se encontraba con los aluviones del rÃo cerca de su desembocadura. Tierra adentro, a través de la bruma, se adivinaban las altas columnas lÃquidas de las más poderosas cascadas.
—Todo esto parece muy callado y muy tranquilo —dijo Garry—; pero espérate a que el salmón empiece su excursión rÃo arriba, y ya verás el cambio que se opera. Nosotros somos de los primeros, y me alegro. No se ve bote alguno por aquÃ.
—¿Dónde se instalan las redes? —preguntó Keven con curiosidad.
—En la parte de afuera de la bahÃa; puede hacerse cuando se quiera y donde se tenga por conveniente.., menos en la boca del rÃo. La ley está contra ello. No obstante, hay algunos marrulleros que la infringen... ¡Y no son de la parte alta del Rogue, puedes asegurarlo!
