A orillas de rÃo Rogue
A orillas de rÃo Rogue Su próximo obstáculo está tendido por la mano del hombre. Es una profusa valla de redes, que los captura, los aprisiona y aniquila inexorablemente. Miles de ellos perecen entre las mallas traicioneras; pero otros muchos escapan y continúan su éxodo, rÃo arriba. La emigración prosigue, y nada, que no sea la muerte, podrá ya atajar ese instinto poderoso de reproducción y supervivencia que impulsa al animal en celo. Durante todo el dÃa, los peces continúan atravesando la barra para invadir el rÃo; pero es especialmente de noche cuando la irrupción aumenta. Los astutos pescadores conocen esta costumbre y no dejan tampoco de tender sus redes en esas horas, ni de atajar los profundos canales con la seguridad de obtener una buena pesca.
