Al oeste del pecos

Al oeste del pecos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XVI

El rancho de Hudson estaba junto a las fuentes del Río Frío, y era una áspera y hermosa región que atrajo la atención de Pecos.

El mismo día en que llegó Pecos con sus tres carros, se vio que había búfalos en un valle maravillosamente abrigado donde se hallaban pastando las dos mil reses adquiridas por Pecos, pero según Hudson, en muchas ocasiones arribaban a las inmediaciones del Río Frío algunas manadas que probablemente habían sido separadas del grueso del hato por los cazadores. Aun antes de que hubiera llegado Pecos, ya se había preparado una cacería de búfalos en su honor.

La casa ranchera de Hudson descubría que en ella residía un hombre soltero acostumbrado a un género elemental de vida. Estaba situada en un paso, entre dos lomas redondas, donde el viento soplaba eternamente. Terrill declaró que este continuado viento la habría enloquecido.

—¡Cómo! ¡El viento! —exclamó el tejano, sorprendido—. ¡Si no hubiera viento, no podría pertenecer a Texas esta región!

¡Dios mío! ¿Qué es nuestro del Norte comparado con esto? —contestó Pecos—. Hudson, vivimos en un desfiladero donde el viento apenas sopla. No hay polvo. Y nunca hace mucho frío, ni siquiera en los días en que corre el del Norte.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker