Arizona
Arizona —¡Malas noticias! ¿Más? —tartamudeó Ester. La transición de sus sueños a la realidad presente, la herÃa en proporción con su sorpresa y fatalidad. ¡Demasiado bueno para ser duradero!
—Más y peores. Tenga usted ánimo. Su padre las ha tomado con mucho valor. Hace un mes se hubiera hundido al oÃrlas.
—¡Cuente!
—Hoy nos han robado ganado. Detrás del rancho, en el Cerro Alto. Stevens ha vuelto herido.
—¡Herido! —gritó asustada Ester—. ¿Y Ames?
—No. Arizona no estaba allÃ. Estaba Stevens solo. Le han herido de gravedad, pero sanará. Jed se lo ha llevado en el carro y Arizona ha ido detrás a caballo. Si pueden encontrar a un médico en Craig o en algún otro sitio, Stevens se curará.
—¡Pobre muchacho! Espero y le pido a Dios que no se halle en peligro… ¡Ladrones de ganado otra vez! Mi padre se debe de haber apurado mucho, Joe.