Arizona
Arizona —Buenos dÃas, hijo —dijo el cazador inocentemente, pero intranquilo.
—¡DÃas del diablo! —respondió Ames con violencia—. ¿Dónde has estado estas dos semanas?
—¡Sólo han sido dos dÃas! —exclamó Tanner, dándose súbita cuenta de que hasta en dos dÃas habÃa lugar para un desastre—. He estado hacienda planes para mis cepos de este invierno.
—SÃ… Me has hecho traición con Nesta y luego te has escondido.
—¡Qué te he hecho traición! —respondió Tanner, volviéndose y poniéndose encendido bajo sus barbas—. No, muchacho…, por lo menos, no lo he hecho adrede.
—Tú la has animado para que vaya a esa boda.
—Lo que pasó es que vi que estaba decidida a ir y le llevé la corriente. Me pareció que estaba en un estado de ánimo particular. Ya no se la puede dominar, Rich, y si lo sigues intentando la perderás.
—Ya no se trata de perderla. Ya se ha perdido.
—Hablas como un niño, Rich. ¿Qué ocurre? —Que se ha ido.
—¿Adónde?