Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Es verdaderamente extraño lo que pasa con Gene. Me dejó desconcertado. Según parece, llegó a El Cajón hará cosa de una semana, nervudo y entrenado como si hubiese corrido la pampa todo un invierno, con dinero en abundancia, mejicano, según dijeron. Los pelones estaban locos con él. Le llaman «El Capitán». Se alumbró y salió a la calle, buscando a voces a Pat Hawe. ¿Te acuerdas de aquel mejicano que hirieron el pasado octubre, la noche que llegó la señorita Majestad? Pues se ha muerto, y, según la gente, Pat Hawe quiere colgarle esa muerte a Gene. Yo opino que no son más que palabras, aunque Pat sería lo bastante rastrero para hacerlo… si tuviese agallas. En todo caso, si éste estuvo en El Cajón tuvo buen cuidado de no dejarse ver. Gene echó calle arriba, luego calle abajo, día y noche, noche y día, buscando a Pat. Pero no lo encontró, y mientras tanto, ni qué decir tiene, su borrachera fue en aumento hasta volverle loco. Cometió toda clase de tropelías, aunque sin llegar a sacar el revólver de la pistolera. Irritado tal vez por la falta de ocasión, fue y le dio una soberana paliza al cuñado de Flo. En sí, la cosa no estuvo mal. Jack se la tenía ganada de antiguo. Bueno. Luego Gene se encontró con Danny Mains, quiso hacerle beber… ¡y no lo consiguió! ¿Qué opinas de eso? Danny estuvo sereno como un juez y se negó a probar la bebida. Me alegro muchísimo, aunque me extraña bastante, porque Danny era un pez… si los peces viviesen en alcohol. Supongo que él y Gene acabaron por pelearse, aunque no estoy seguro. Sea como fuese, Gene se fue a la estación, subió a una máquina y marchó con ella cuando arrancó. ¡Dios haga que no se le ocurra asaltar el tren! Si pierde los estribos en Arizona le enchiquerarán en la cárcel de Yuma. Y Yuma es un cementerio para los cowboys. He telegrafiado a los jefes de estación del recorrido para que estén alerta al paso de Stewart y me avisen en cuanto lo localicen.