Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste La carta de la hermana llegó a manos de Magdalena. La leyó con los ojos arrasados en lágrimas. Para ella decía más, mucho más que la breve historia de enfermedad, apuros y temores ante el silencio de Gene. Era elocuente de amor maternal y fraternal, de lazos familiares que el tiempo no había podido romper. Rebosaba orgullo ante aquel hermano cuyo renombre, «El Capitán», había hecho famoso. Y la firma decía: «Tu hermana que te quiere, Letty».
No sin fundamento, Magdalena pensó que aquella carta era una de las razones del prolongado y contumaz abandono de Stewart. Llegaba demasiado tarde, cuando Gene con su manirrota conducta había derrochado el dinero que tanto hubiera supuesto para la madre y la hermana. Fuese como fuese, Magdalena envió inmediatamente un giro a la hermana de Stewart, con una carta explicando que era un anticipo a cuenta del salario de Gene, y luego, impulsiva siempre, decidió ir a Chiricahua en persona.