Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste La historia de Florencia provocó en los invitados de Magdalena un verdadero furor por la busca de tesoros; mas, luego de varias infructuosas tentativas y desvanecido el encanto de los primeros momentos, volvieron a sus antiguas y más reposadas costumbres. Agotados todos los recursos de la montaña, se consagraron a un continuo descanso, precursor, en opinión de Magdalena, de un próximo anhelo por las comodidades de la civilización. Todos se sentían hastiados de aquella vida rústica. El descontento de Elena se exteriorizó en la frase:
