Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXIII

Como una criatura salvaje, acorralada, Magdalena Hammond huyó enloquecida a su aposento. Experimentaba la sensación de haber echado abajo el fantástico castillo de ensueño en que ella había convertido la vida real. El pasmo de la historia de Danny Mains, el hondo pesar al comprender su injusticia hacia Stewart, la inesperada revelación del padre Marcos…, todo quedaba empequeñecido, olvidado, ante la repentina conciencia de su propio amor.

Magdalena huyó como si algo terrible la persiguiese. Con temblorosas manos aherrojó las puertas, cerró las ventanas que daban al porche, apartó las sillas para proporcionar espacio a su febril paseo por la estancia. Ahora estaba sola y deambulaba con paso incierto y atropellado. Allí podía ser natural, no le era menester ocultar sus sentimientos bajo ninguna máscara, podía quebrantar el manido hábito de disimulo de la verdad ante el mundo y ante sí misma. La media luz de su aposento hacía posible aquella traición de sí misma a que los eventos la obligaban.

Se detuvo en su precipitada marcha, libertando la idea que pugnaba por manifestarse en su mente. Con trémulos labios la murmuró. Luego, la pronunció en voz alta:


Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker