Caravana de heroes
Caravana de heroes Black la escuchó y se volvió sonriendo hacia donde ella señalaba.
—¿Se refiere usted a aquel joven de la piel de gamo? —preguntó con una voz que se oyó en todo el local.
—Seguro que le conozco.
—¡Ja, ja! Pues no le he de conocer, si está en mi caravana. Ése es Búfalo Belmet.
La joven exhaló un pequeño grito que su mano llegó demasiado tarde para contener. Sus ojos se dilataron y se oscurecieron en una mirada que Clint no pudo comprender, pero que hizo dar un salto a su corazón.
Se acercó a Clint. Se acercó mucho, mucho, para mirarle con aquellos lustrosos ojos en los que brillaba la esperanza y el terror.
—¡Búfalo Belmet! ¿Quién es usted?
—Búfalo es un apodo. Mi nombre es Clint —balbuceó.
Ella extendió una mano como para tocarle y convencerse de que era carne y hueso, pero la retiró, llevándosela a su propio pecho. El color huyó de sus mejillas, dejándolas tan blancas como una perla.
—Clint…, ¿no me conoces? —murmuró con voz trémula.
—¡Sus ojos! ¡Su voz! —balbuceó Clint, mirándola.