Caravana de heroes

Caravana de heroes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XIII

Clint atravesó la tienda sin ver a los parroquianos ni a los dependientes, y tropezando con sacos y paquetes salió por la puerta trasera lleno de rabia contra sí mismo, contra May, contra aquel conquistador teniente y contra el mundo entero.

Atravesó las casas de los mejicanos, los establos y los corrales, sólo para volver otra vez al almacén. Su cólera se convirtió en mortificación, que duró todo un largo paseo, al final del cual el remordimiento empezó a asomar entre sus opuestas emociones. Pero era demasiado tarde para amortiguar el fuego de los celos. Se paseó, se sentó sobre una caja, se apoyó contra una barandilla, observando como un indio desde la colina.

De repente su maltrecho corazón dio un gran salto. May salía de casa de Maxwell acompañada sólo de la señora Clement. El fascinador teniente no se mostraba en ningún punto del horizonte, por cuya razón pensó Clint que pedía permitirle seguir viviendo, pues había hecho en lo más íntimo de su alma el sombrío juramento de matar a aquel soldado cualquier día.

May y la señora Clement entraron en el almacén. Clint no perdió el tiempo y las siguió, encontrando al objeto de sus pasos de pie y un poco apartada de la señora Clement, que estaba haciendo algunas compras. Clint ensayó un aire superior, no sin algún recelo, y se acercó a la joven.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker