Caravana de heroes
Caravana de heroes «—¡Ya has errado! —dijo Frenshy, y yo juré que no. De todas maneras, el búfalo seguía en pie, y cuando nos acercamos vimos que sangraba de mala manera, pero el maldito no caía. Frenshy se apeó, del caballo y sacó el cuchillo diciendo: “Le voy a dar la puntilla”.
»El toro se acostó como si se acomodase y Frenshy se inclinó para apuntillarle Pero apenas le tocó se armó la gorda. El toro se levantó corriendo. No sé si sabréis que un viejo búfalo se puede mover como un relámpago cuando quiere. Éste quería y se lanzó sobre Frenshy y en tres saltos se le puso casi encima.
»—¡Tira! ¡Tira! —gritaba Frenshy, y yo le contesté que no— podía tirar porque no tenía con qué. Frenshy esquivó al bicho y se cogió a su cola gritando como un condenado.
»—¡Mátale! —gritaba Frenshy, loco de miedo. Pero yo no podía hacer nada más que reír. El animal empezó a dar vueltas cada vez más de prisa, hasta que Frenshy empezó a volar por los aires, siendo despedido a más de cuarenta pies de distancia. Afortunadamente para mi compañero, el búfalo estaba ya agotado y cayó. Frenshy se le acercó con mucha precaución y le dio por fin la puntilla. Luego, amenazándome con el cuchillo, me gritó:
»—… ¡Serías capaz de reírte sobre mi cadáver!