Caravana de heroes
Caravana de heroes —Lo siento, Belmet, pero no puede ser. ¡Arriba con ellos! Y los tres ladrones fueron colgados casi antes de que Clint pudiera volver la espalda. Volvió a su caravana con la cabeza inclinada y la mente en el pasado. Algún día se encontraría a Lee Murdock. Aquello debía estar escrito en su destino sobre las praderas. Clint había jurado que no cesaría en sus viajes por las llanuras hasta que encontrase a Murdock y a Blackstone, o supiese con seguridad que habían recibida su justo castigo.
En el camino a Santa Fe, las caravanas se vieron detenidas por chubascos y fuertes tormentas de invierno. Por fin Clint y Hatcher decidieron tomar el camino del rancho de Maxwell y evitar aquel áspero viaje. Este rodeo significaba muchas más millas, pero al final llegarían a Santa Fe al mismo tiempo que si siguieran el camino principal.
La carretera no había sido utilizada en años. Las hierbas habían crecido en ella, y durante aquellas millas, que Clint conocía tan bien, su mente estuvo embargada por el recuerdo melancólico del Pasado.
Las caravanas llegaron al rancho y plantaron su campo en el bello bosque de algodoneros. Las hojas se empezaban a volver doradas.