Caravana de heroes
Caravana de heroes A la mañana siguiente bajaban las últimas ondulaciones del país antes de entrar en la vasta llanura de la pradera propiamente dicha. Los ríos surcaban la región, y de sus frondosas riberas se alzaban sobre el verde pálido delgadas columnas de humo. No vieron ningún indio, pero Clint y Hatcher opinaban que muchos pares de ojos negros y salvajes observaban la caravana desde las lomas.
Esta parte de las grandes llanuras había siempre impresionado singularmente a Clint Belmet. Era la extensión más bella y salvaje entre las Montañas Rocosas y el Missouri. Clint se acercaba a las solitarias tumbas de su madre, su padre, el tío Couch y Tom Sidel, el único amigo íntimo de sus días juveniles, el muchacho que salvara su vida.
A mediodía del siguiente, significativo por no haberse visto indio alguno, sabiendo que estaban cerca, los ojos penetrantes de Clint distinguieron la masa purpúrea y gris de Point of Rocks. Su forma particular hacía que fuera una señal familiar para todas los que conocían el país.