Caravana de heroes
Caravana de heroes —Jim Pez Blanco me dijo la verdad —murmuró Clint con gratitud hacia el proscrito amigo de los blancos—. Creo que acamparemos en Point of Rocks mañana por la noche. ¡Y antes de romper el dÃa…! Bien, haremos nosotros también un poco de emboscada por nuestra cuenta.
Belmet envió un recado a lo largo de toda la lÃnea de carros, diciéndoles a todos las señales que habÃa visto y que la orden era conducir despacio hasta el anochecer y luego con rapidez hasta Point of Rocks. Hatcher envió recado a Belmet diciendo que habÃa visto a un vigÃa indio a caballo en un claro de la montaña. La conclusión del mensaje de Hatcher era:
—Tendremos jaleo, y hemos de llegar a Point of Rocks antes de que amanezca.
Hacia la puesta del sol, una luz clara y maravillosa alumbró las praderas, un resplandor bello y transparente, incoloro y magnificador, que gradualmente se teñÃa de oro. Aún tardó una hora en ocultarse el sol. Los robustos caballos tiraban con la cabeza inclinada; los pacientes bueyes avanzaban inclinando sus yugos de un lado y de otro; las ruedas rodaban adelante, adelante.
Por el Este, sobre la suave ondulación de la pradera de brillante hierba, se elevaba el montÃculo Point of Rocks. Clint veÃa su propia sombra prolongándose ante sÃ, grotesca y siniestra. Las escarpas se perdÃan por el Sur en una oscuridad dorada.