Caravana de heroes
Caravana de heroes Clint disparaba, desde detrás de la pesada rueda de un carro, cuidando de no perder sus tiros. Su ojo certero buscaba entre los cuerpos flexibles y pintados uno que fuera oscuro y no rojo. Por fin logró verle durante una fracción de segundo, en el centro de un grupo de guerreros, maravillosamente rápidos y bravíos. La puntería de Clint fue como el impulso sobrehumano de su pasión. Luego, a través del humo, vio agitarse a la horda de demonios. Entraban por la puerta pegados a los cuellos de sus caballos. El estruendo de la batalla se extendía por todo el campamento, probando que los Kiowas no sólo entraban por la puerta, sino también por debajo y por encima de los carros.