Código del oeste

Código del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Bueno! ¡Que me ahorquen por los pies! —exclamó el mocetón, iluminándosele el semblante—. ¡Ese mamarracho!… ¿Pero es capaz de golpear a nadie? Parece increíble… ¿No le pegaría con un martillo o con alguna llave inglesa?

—¡0h, le pegó de firme, te lo aseguro! Y sin herramienta alguna —rió Cal mirando a la muchacha. Ésta le soltó el brazo que le tenía cogido. Estaba pálida, excepto por las inconfundibles trazas del colorete. Cal advirtió el rojo de las mejillas y el carmín de los labios con cierta sensación de desagrado. Pero también la fría y graciosa audacia de su serena sonrisa y el intenso fulgor de su mirada. Se sentía turbado al mirarla. ¿Qué era lo que le sucedía?

Justamente en ese instante se abrió el círculo de curiosos que rodeaban a Bloom y se vio a varios de ellos ayudándole a levantarse. No podía tenerse en pie por sí solo y presentaba un aspecto por demás ridículo.

—Oigan…, amigos…, ¿qué me ha pasado? —balbuceó trabajosamente.

—Bueno, Bloom, suponemos que le han dado una buena tunda —contestó uno.

—¡Huy!… ¡Demonio!… Estoy medio muerto… ¿Con qué me pegó?

Merry, que oyó la patética pregunta, irguió en toda su extensión su larga y flaca figura para contestarle en tono zumbón:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker