El Caballo salvaje
El Caballo salvaje Melberne remetió la manta que Utah habÃa extendido sobre el forastero.
—Usted es Chane Weymer —dijo, más bien en son de afirmación que de pregunta.
No fue preciso su ademán de asentimiento para confirmar a Susana su identidad, pero el cansado gesto pareció desatar algo impreciso en ella. Acercándose más, dobló una rodilla junto a su padre.
—¿Está usted herido? —preguntó solÃcito el ranchero, palpando con sus manazas a Weymer.
—No… simplemente agotado… hambriento —fue la bisbiseada respuesta.
—Eso suponÃa.
Melberne destacó a uno de los presentes en busca de su esposa.
—En cuanto le eché a usted la vista encima, barrunté que era el hermano de Chess Weymer. ¿No te ocurrió a ti igual, Susana?
Chane Weymer hizo un débil respingo y, a no impedÃrselo la mano de su interlocutor, habrÃase incorporado. El cansancio pareció desvanecerse como por ensalmo de sus facciones.
—¡Chess!… ¿Le conocen ustedes? —preguntó sordamente.
—¡Vaya! Le tengo a mi servicio y es un muchacho cabal, ¿verdad, Susana?
—SÃ…, Dad —replicó.
