El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas El primer campamento en que Brite hizo alto estaba en Pecan Swale, a unas doce millas de San Antonio. La hierba era escasa hasta que los conductores de manadas llegaban al fondo de este terreno pantanoso.
La gigantesca manada se habÃa movido con más rapidez de lo que era usual, llegando al Swale antes de la puesta del sol.
Shipman con la galera y Ackerman con el segundo hato, bajaron juntos.
―¿Viene alguna manada cerca de nosotros? ―preguntó Brite desde su lecho en tierra, a la sombra. Estaba cansado. Resistente por naturaleza, necesitaba varios dÃas para amoldarse al camino y a la silla.
―Ninguna, jefe. Henderson viene después de nosotros con dos hatos. Pero no estará listo hasta dentro de varios dÃas. Las manadas vendrán luego en tropel ―contestó el jinete.
―Al pelo, Shipman, será mejor que tomes ahora el mando.
―Entonces descansaremos hasta después de la cena. Éste parece un lugar muy bueno para pastar el ganado.
