El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —¡Es Tom! —exclamó Elena acariciándole la cabeza con mano temblorosa—. El hermoso animal que lÃo querÃa tanto. ¡Cuánto le he recordado!
—¿Dónde está Carmichael? —preguntó Dale—. ¿Ha ido en busca de Bo?
—SÃ, él fue quien noto primero su ausencia; ayer estuvo buscándola por todas partes. Ayer noche, cuando vino, sin que sus pesquisas hubieran dado resultado, estaba desesperado, y hoy no le he visto en todo el dÃa. Ha querido que todos los hombres se quedaran en el rancho, excepto Hal y Joe.
—Muy bien pensado. John también debe quedarse aquà —declaró Dale—. Lo que me extraña es que Carmichael no haya encontrado las huellas de su hermana. ¿No montaba una jaca?
—SÃ, una jaca muy nerviosa, fuerte y veloz.
—Yo cruce sus huellas en mi camino. ¿Cómo puede no haberlas visto Carmichael?
—Las vio y las siguió por el lado del Norte; por donde él habÃa prohibido a Bo que paseara. Bo y Carmichael se aman, han reñido ya varias veces; ni él ni ella han querido ceder. Bo le desobedeció. Los montes del Norte son peligrosos, según Carmichael. Llego un momento en que Carmichael perdió las huellas de mi hermana.
—¿Descubrió algunas otras huellas al lado de las de ella?
—No.