El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —No siempre las cosas suceden según se ha previsto. Pero dejemos eso. Lo que a mà me preocupa es lo que se intenta con la chica. Ha de llegar a Magdalena el 16, para tomar la diligencia vara Snowdrop. ¿Qué hacer? Es preciso evitar que suba a la diligencia. Muchachos, sea como sea, yo he de salvarla. ¿Me ayudaréis? Varias veces me he visto en trances apurados por vuestra causa. El caso, ahora es diferente, ya lo sé; pero ¿sois mis amigos, o no? Ya sabéis quién es Beasley. El pueblo entero está perdido si ha de mandar aquà la banda de Snake Anson. Tenéis buenos caballos, una vista magnÃfica y fusiles que sabéis manejar admirablemente. Hombres como vosotros son los que se necesitan cuando uno tiene que habérselas con una banda como la de Snake Anson. ¿Me ayudaréis o permitiréis que me las componga solo?
John Beeman se levantó entonces y, con la cara pálida, en silencio, dio a Milt Dale un fuerte apretón de manos, y lo mismo hicieron los demás hermanos lino tras otro.
—Quizá sepamos, Milt, quién es Beasley mucho mejor que tú —dijo John—. Arruinó a mi padre y ha hecho mucho daño a otros mormones. Nos consta que a sus apriscos van a parar todas las ovejas que Snake Anson roba. Pero no podÃamos acusarle, y asà hemos sufrido en silencio. «Dejad que otro pronuncie la primera palabra contra Beasley», nos decÃa siempre nuestro padre, y ahora tú llegas como caÃdo del cielo.