El Jinete misterioso
El Jinete misterioso Un dÃa, Wade dijo a Bellounds:
—No es posible juzgar a los perros por su aspecto. Y con los hombres pasa lo mismo. Muchos parecen buenos siendo en realidad verdaderamente malos, y al contrario. El perro que ha nacido para matar ovejas no hará otra cosa en su vida. Hay perros buenos y perros malos. He conocido perros mejores que muchos hombres. Cuando un perro sale fiel, quiere a su amo por malo que éste sea.
—Tiene usted razón; pero yo creo que las que yo tengo no han tenido quien los educará hasta ahora —contestó el ranchero.
—Yo estoy formando con ellos una jaurÃa de primera —aseguró Wade—. Jim es un perro excelente, pero ladra poco. Sansón, en cambio, tiene menos olfato que Jim, pero su ladrado se oye a varios kilómetros de distancia, por lo cual puedo compensar con uno la deficiencia del otro. Los dos perros se entienden perfectamente y me valgo de ellos para ir adiestrando al resto de la jaurÃa. Denver es un perro que abandona la pista de un puma o de un oso en cuanto husmea las pisadas de un venado, y es demasiado viejo para corregirse de ese defecto. La mayorÃa de los perros jóvenes que hay en la jaurÃa muestran magnÃficas, disposiciones. Hay dos, sin embargo, que me desconciertan.
—¿Cuáles? —preguntó Bellounds.
