El Jinete misterioso
El Jinete misterioso Aquel año el invierno se retrasó. Muy adelantado noviembre, todavía hacía calor.
Una mañana, cuando Wade se dirigía a visitar a Moore, toda la tierra parecía envuelta en densa niebla. No se veía ni a un metro de distancia. Más tarde, terminada la visita, la niebla empezó a disiparse descubriendo pronto a trechos el azul del cielo. A la mañana siguiente la niebla era todavía más espesa. Wade creía que al llegar a la parte alta de las montañas, adonde se dirigía para cazar, encontraría la atmósfera despejada. Pero se equivocaba. Ni el suelo lograba ver desde el caballo y éste ponía las patas en donde su instinto le dictaba, en medio de la oscuridad.
