El Jinete misterioso
El Jinete misterioso Únicamente un hombre pareció interesarse en Meeker por el empleo que el ranchero Guillermo Bellounds ofrecÃa. Ni joven ni viejo, este hombre de simpático aspecto, pero con la tragedia retratada en su cara, llamábase BenjamÃn Wade y habÃa llegado a Meeker con dos caballos y su equipaje.
—¿De dónde viene usted? —le preguntó el mesonero admirado de ver cómo cuidaba Wade de sus caballos antes que de sà mismo.
La pregunta tuvo que ser repetida.
—De Cripple Creek —fue la contestación—. Estaba allà encargado de la cocina de algunos mineros, y en mis ratos libres me dedicaba a buscar oro.
—¡Hum! Me temo que no encuentre usted por estos contornos ninguna ocasión de ganar tanto dinero.
—¡SÃ, buenas ganancias en Cripple Creek! —suspiró Wade con melancolÃa.
—¿Por qué dejó usted su empleo?
—A propósito del reparto del mineral extraÃdo se originó un dÃa una lucha tan terrible que yo fui uno de los pocos que quedaron con vida. Los poquÃsimos supervivientes decidimos entonces abandonar Cripple Creek y separarnos. Escuche usted…
Wade sentóse en un cajón de madera, se quitó su ancho y viejo sombrero y empezó a hablar.
