El policia rural y otros relatos
El policia rural y otros relatos Jake penetró en la cabaña con objeto de preparar el desayuno. La situación estaba fuera del alcance de sus posibilidades. Toda su pericia en el conocimiento de la Naturaleza, que dominaba como pocos, le gritaba que saliese cuanto antes de la barranca antes de que la nieve se lo impidiera. De no ser por las huellas de Verde que había reconocido en el sendero, Jake hubiese intentado abandonar la barranca de inmediato. Pero sabía muy bien que Verde no abandonaría tan fácilmente la partida, aunque pudiera. Jake no tenía otra alternativa. ¡Cuán vano le parecía todo, después de unas horas de olvido proporcionadas por el sueño, que tuvieron la virtud de devolverle a la normalidad! La suerte estaba echada. La catástrofe de una nueva borrasca no haría que la situación suya y de Verde se hiciera más desesperada. El estado de las cosas le hizo pensar; y tuvo que denegar el motivo por el cual comenzaba a disiparse la pasión que se había adueñado de su voluntad en las últimas semanas.
