El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Pareció transcurrir mucho tiempo antes de que, a las cuatro de la tarde, Madge bajase las escaleras, vestida con un atavÃo nuevo y sorprendente, para reunirse con sus amigos. Rollie habÃa convocado a todos, hasta al corpulento Snake Elwell, cuyo rostro sonrosado de querubÃn tenÃa excepcionalmente una expresión de inteligencia. Cuando Madge se detuvo ante la ancha puerta, los rostros de sus amigos se volvieron impaciente y dramáticamente hacia ella.
—Amigos, romanos, compatriotas… ¡no me miréis de ese modo! —gritó alegremente—. Todo ha concluido. Y lo acepto… Os he convocado a todos para que hablemos ele mi querido sueño: reuniros a todos en el rancho. ¿Será necesario que encarezca y —encomie el valor de esta idea?
—¡No!, —gritaron todos concertadamente.
—Entonces, ¡muy bien! Voy a daros instrucciones. Quiero que lleguéis todos el dÃa veinte o en la fecha más próxima que sea posible. Somos once en total. Allie irá en mi automóvil pequeño, y Nate lo dirigirá, a menos, querida, de que prefieras que lo haga Brand.
—¡Oh, oh! —exclamó Nate—. No tienes derecho a intentar perjudicarme de ese modo. Majesty, ¡maldita sea tu lengua!
—Quiero ser yo quien tenga ese honor —dijo a gritos Brand.