El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Lance se detuvo a la sombra de la choza de Nels, un poco avergonzado de su inquietud, si se comparaba su estado de ánimo con el de aquellos frÃos hombres ele California. No querÃa que los demás comprendieran que era un vaquero inexperto en lo que se referÃa a la lucha contra los ladrones de ganado.
—Supongo, amigos mÃos, que os gustará comer algo y tomar una buena taza de café ahora conmigo —dijo Nels cuando Stewart hubo concluido su breve relato.
—Me parece una buena idea —contestó Mains—. Mis dos Bonitas podrÃan intrigarse demasiado por la pequeña conferencia que hemos celebrado en casa.
—Vamos a aprovecharnos de tu oferta, Nels —añadió Stewart—. Entrad, muchachos.
—Todo está preparado excepto el tocino, que habrá que freÃr. Córtalo tú, Danny. ¿Dónde esté Sidway? Entra, vaquero. Gene, esos robos realizados con ayuda de camiones son una cosa que está más allá ele nuestros conocimientos. Será preferible que el vaquero nos dé su opinión.
—Me parece bien.
—Sidway, tú estás enterado de cómo se realizan esos robos. ¿Qué debemos hacer?
