El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —¡Demonio de chiquilla! —exclamó Lance riendo—. Hablemos con sinceridad. ¿No está Snake enamorado de usted?
—Sà —reconoció ella a regañadientes—. Pero no es un hombre lleno de vida…
—He conocido a muchos jóvenes, Beulah. Elwell no es un muchacho brillante… Es como un diamante en bruto. Es un hombre bueno. Si usted lo ha querido suficientemente para prometerse con él, no deberÃa hacerse indigna de su confianza.
—No lo hago.
—Entonces, ¿cómo llamarÃa usted a esto de venir a buscarme a mi habitación?
—Lance, si hemos de hablar con seriedad, le diré que he venido porque esta noche tenÃa necesidad de un poco de compañÃa… Hay entre nosotras una muchacha muy extraña, usted lo sabe. Snake pertenece a lo que llamamos comunidad, a la misma que los demás muchachos. Pero yo no pertenezco a la comunidad de Majesty.
—¡Ah, comprendo!… Pero ¿no la despreciará a usted esa muchacha?
—No. Es una mujer de raza… es buena. Y yo me indignarÃa mucho si lo hiciera… Es un poco desdeñosa conmigo. Y yo soy más orgullosa que los mismos diablos. Por eso, cuando Snake se enojó, vine a buscarle a usted.