El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Tan pronto como Gene Stewart se hubo acostado y entregado al sueño, varias horas después de la medianoche, se vio asaltado por terribles pesadillas. Resultó conveniente para él no haberse acostado en su propia habitación, puesto que comenzó a agitarse y a dar golpes y paseos violentos sin darse cuenta de lo que hacía. Y estaba a punto de sufrir una crisis nerviosa, cuando alguien que no era un duende ni un demonio terminó de despertarle. El alba había llegado y Gene pudo ver que Nels estaba ante él.
—Parece que estás loco, jefe. Nunca te he visto tan agitado.
—¡Hola, viejo! He tenido unos sueños horribles y disparatados. Debe ser por culpa de ese brebaje o ponche que Madge nos preparó.
—Espera a ver a Ren… Levántate, Gene, y ponte los avíos de montar. Tenemos mucho que hacer.
—¡Ah! ¿Qué sucede?
—Sidway acaba de salir en persecución de tu ganado. Nos lo robaron anoche, antes de que comenzase el baile.
—¡Diablos!… El muchacho quiso decírmelo anoche, pero Madge no se lo permitió.
