El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —¡Claro que sÃ! Ya he cenado, pero siempre estoy en disposición de volver a comer. Además, ya ha llegado la hora de cerrar mi comercio.
Unos momentos más tarde, Lance entraba en un establecimiento pequeño y limpio que más que de café tenÃa aspecto de hogar, donde fue presentado a una mujer rolliza, de aspecto simpático. Evidentemente, en su corazón habÃa siempre un lugar sensible a los atractivos de los vaqueros.
—Bien, Oregón. Me agradarÃa mucho que te alojaras aquà —dijo Starr alegremente. Resultaba evidente que habÃa simpatizado con Lance como a éste le habÃa ocurrido con él.
—Durante todo el camino, desde Apache hasta aquÃ, estos campos me han entusiasmado cada vez más. —¡Pues esto no es nada, muchacho! Será preciso que veas los terrenos que se extienden desde el declive occidental de las montañas del Peloncillo. Allà hay ciervos y antÃlopes en abundancia. En las alturas viven los osos y los pumas. En los rÃos hay muchÃsimas truchas, y todo el terreno está cubierto de hierba fresca.
—Todo eso me parece más que interesante. ¿Es allà donde Gene Stewart tiene su ganaderÃa?