El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Si no podemos convencerla a que se case contigo cuando esté serena…, ¡por todos los diablos!, la convenceremos estando borracha… Queda convenido, Blinky. No hablemos más de esa cuestión por ahora. Vamos a lanzarnos a realizar la hazaña más grande de nuestra vida de jinetes. Venderemos los caballos. Cuando tengamos dinero, podremos pensar en instalar nuestros hogares lejos de esta región tan amarga… ¡Hogares, vaquero! ¿Sabes lo que eso significa? Tendremos ganado y caballos…, unos terrenos anchos, ricos, verdes…, donde nadie haya oÃdo jamás hablar de Panhandle Smith ni de Blinky Moran.
—¡Compañero…! ¡Ése es… el hogar… con que siempre he soñado! —murmuró Blinky acercándose más a Pan hasta apoyarse en él. Estaba llorando.
—Lo tendremos —contestó Pan, en tanto que apretaba contra su pecho al pobre muchacho—. ¡AnÃmate, Blinky! Ya está acordado… Ahora, vete a dormir. Yo ayudaré a Gus a preparar los caballos.