El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Y he de decirle algo más: Jard Hardman era un ladrón de caballos —continuó Pan con creciente cólera—. Era un malvado ladrón de caballos y un cobarde. Contrató a varios hombres para que robasen para él. Pero ¡por Satanás!, el proscrito que lo mató demostró no ser tan cobarde.
—¿Proscrito? Confieso… que nosotros…, yo… ¿Quiere decir que usted es un…? —preguntó desconcertado Wiggate—. Según hemos entendido, fue usted quien mató a Hardman.
—¡No, diablos! —gritó Blinky, inflamado por el furor—. Todos estábamos allÃ. Todos vimos…
—Blinky, no te metas en esta cuestión hasta que yo te pida que hables —ordenó Pan.
—Smith, me gustarÃa oÃr lo que este hombre tenga que; decirme.
—Escúcheme primero —continuó Pan con la misma intensidad y vehemencia que anteriormente—. Hay tres hombres muertos en el campo, todavÃa sin enterrar: Hardman, su lugarteniente Purcell y el proscrito Mac New. Mac New se hacÃa llamar Hurd. Era uno de los carceleros de Hardman en Marco. Pero yo conocà a Hurd bajo su nombre de Mac New, en Montana. Y le salvé de ser ahorcado.