El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes No volvieron a encontrarse durante todo el verano. El invierno fue muy duro. Pan abandonó la escuela y permaneció en su casa, trabajando para su madre y jugando mergos que en cualquier temporada anterior.
—He oÃdo decir a Dick que te matará cualquier dÃa —le dijo con seriedad un vaquero—. No eches en saco roto mis palabras, muchacho, es un mal hombre.
—¡Ah! —Ésta fue la respuesta que Pan dio al mismo tiempo que se alejaba. No le agradaba que le recordasen a Dick. Cuando oÃa mentarlo, una chispa eléctrica parecÃa reavivar el rescoldo que aún encerraba en el pecho y convertirlo en fuego.
