Huracán
Huracán LUCÍA Bostil no hallaba manera de vencer la extraña excitación que la poseía; mas no por eso dejo de poner sus cinco sentidos en guiar a Sage King. Lo que no podía era caer en la cuenta de que estaba entrenando al caballo, dominada por una intensa agitación moral.
Había empezado por avanzar para orientarse y ver de qué modo acortaría mejor la distancia que tenía que recorrer, y, no obstante, no se percataba de que no era difícil perderse antes de encontrar el derrotero directo que a la ida había seguido. Era muy fácil perder aquellos rastros, y el tiempo volaba, sin que aparecieran. Puso a King a un brioso trote, siguiendo las ondulaciones del pálido verdor de la salvia.
