Huracán
Huracán DURANTE todo el mes de mayo estuvo creciendo una idea siniestra y negra en el ánimo de Bostil. De momento la rechazo, como indigna de un hombre como él. Pero la idea insistió. No podÃa negarlo. La fomentaban circunstancias especiales e imprevistas. Las conversaciones con Creech, las acciones subrepticias del mozo Joel y, sobre todo, las murmuraciones debidas al favorito de Creech eran cosas que iban agrandando, agigantando en la imaginación de Bostil la idea monstruosa que no podÃa echar de sÃ. De manera que se volvió caviloso y sombrÃo.
PodÃa creerse una prueba de su intensa preocupación el que no se hubiera percatado de las largas ausencias de LucÃa. Pero ya lo habÃa observado él, mucho antes de que Holley y otros jinetes le llevaran la noticia.
—Dejadla estar —decÃa malhumorado a sus hombres—; le encargue de la preparación de Sage King y cuando Van se encontró restablecido, ella ya habÃa adquirido la costumbre de correr a sus anchas; ahora ya sabe velar para sà misma.
Pero cuando se quedaba solo se decÃa:
—¿Qué diablos habrá encontrado por ahà esa chiquilla? ApostarÃa a que prepara alguna trastada.
