La Caravana perdida
La Caravana perdida Durante sus seis años de conducción de manadas, Corny había conocido a millares de hombres que, de un modo u otro, ganaban su vida por medio del ganado. Había sido la suya una larga búsqueda; para cada persona que hallaba en su camino, siempre tenía por lo menos una pregunta. Durante una larga temporada no tuvo conocimiento de que poseía una habilidad claramente definida. El conocimiento llegó a él a través de los dones extraños del hombre hábil en el manejo de la pistola: la lectura de las intenciones del adversario, el estímulo para la acción, la mirada de enemigo. Después, desarrolló de modo consciente esta facultad. Corny era, en el interior de su alma, un lobo solitario. Pero el continuo contacto con millares de hombres, guías, conductores, ganaderos, cazadores de búfalos, espías, soldados, aventureros, colonizadores y proscritos de todas clases le había servido maravillosamente do escuela.