La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre La noche antes, el tren expreso número seis, que al mismo tiempo transportaba el correo hacia el Este, fue detenido por unos salteadores, y el encargado de los valores quedó muerto sobre el arca de caudales, herido el cartero y substraídas las sacas de correo. La máquina número seis, desprovista incluso del tender, llegó sola a la ciudad inmediata, y el maquinista y el fogonero refirieron, respectivamente, una historia que se contradecía en muchos puntos. Se organizó a toda prisa un cuerpo de ferroviarios y paisanos al mando de un sheriff de cuya honradez sospechaba Duane, y en la misma locomotora, salieron a recoger el resto del tren. Duane tuvo una inspiración repentina que puso en claro una vaga idea o un presentimiento que había estado atormentándole, y obrando de acuerdo con ella, montó de nuevo a caballo y salió de Bradford sin ser visto. Mientras viajaba de noche, siguiendo una oscura senda, en dirección a Ord, lanzó una corta y sardónica carcajada ante la posibilidad de que le tomasen por un salteador de trenes.