La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —Y ahora que hablamos de la rapidez en empuñar el revólver —añadió Euchre—, en el campamento no se habla de otra cosa que de la celeridad con que lo hizo usted. Ya sabe, Buck, que entre nosotros, es decir, entre los proscritos, nada infunde tanto respeto como la rapidez con que un individuo es capaz de sacar y de disparar su arma. Esta misma tarde oà decir a Bland, que hablaba con la mayor seriedad y hasta algo preocupado, que nunca conoció a nadie que pudiera igualarse a usted. Él le observaba de cerca y atentamente cuando tuvo la cuestión con Bosomer, y asegura que no pudo seguir con la vista el movimiento de su mano al sacar el arma. También los demás que presenciaron el hecho añadieron algún comentario acerca del particular. Bosomer es tan rápido como cualquiera en este campamento, exceptuando, quizás, a Chess Alloway y a Bland. Chess es el amo con un Colt, o, mejor dicho, lo era. Desde luego, no le hizo ninguna gracia oÃr hablar de la rapidez de que dio usted muestra. Bland la reconoció con la mayor sinceridad; pero no le gustó ni pizca. Algunos de los de la banda sostienen que la rapidez de usted pudo deberse a una casualidad, pero muchos opinan lo contrario. Sin embargo, todos se callaron en cuanto Bland les dijo quién era el padre de usted revólver en mano. Yo creo recordar que vi una vez a su padre en un tiroteo que hubo, hace muchos años, en Santone. Bueno, yo hablé para decir lo que me parecÃa, y exclamé: «¿Qué estáis diciendo, locos? ¿No os fijasteis en que el joven Duane no se movió siquiera cuando apareció Bosomer rugiendo, deseoso de matar? ¿No visteis lo tranquilo que estaba y que sus ojos leÃan las intenciones de Bosomer? Por otra parte, esa rapidez en sacar el arma no es más que un don de su familia».