La Heroína de Fort Henry

La Heroína de Fort Henry

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

V

En aquellos últimos días, durante los cuales la helada había abierto las nueces del nogal y éstas eran recogidas activamente por las ardillas que preparaban ya sus provisiones para el invierno, Isaac había salido, como de costumbre con su rifle al hombro, había remontado la colina y pasado la mañana en aquellos bosques. En aquella fría mañana de otoño se disponía a hacer lo mismo cuando el coronel Zane, su hermano, le hizo retroceder un momento para recomendarle que no se alejara demasiado de la colonia. Aquella amonestación, aunque bondadosa y fraternal, molestó a Isaac. Como todos los Zane, sentía éste una manifiesta inclinación a la soledad de los bosques, de tal manera, que en muchas ocasiones nada podía satisfacerle tanto como su calma profunda; cosa que le ocurría aquel día. Valiente hasta la temeridad y atrevido hasta la imprudencia, Isaac hizo caso omiso de la recomendación del coronel y del sereno juicio de Jonathan. Impaciente por las restricciones a que le tenían sujeto, de carácter independiente y (debe reconocerse) inclinado a hacer lo que le parecía y no lo que debía, se parecía más a Betty que a ninguno de los otros hermanos. Se tenía por hombre acostumbrado a los bosques y por cazador experto y, por lo tanto, sintiéndose seguro de su capacidad para cuidar de sí mismo, decidió internarse en la espesura. Aquella resolución fue instigada por el hecho de que él no podía dar crédito a lo que el coronel y Jonathan le habían dicho sobre la probabilidad de que algunos guerreros wyandots estuvieran merodeando por los alrededores, al acecho de la primera ocasión que se les presentara para matarle o bien para capturarle nuevamente, de lo que no tenía ningún miedo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker