La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry Cuando Isaac volvió en sí sintió un dolor tan agudo en la nuca que, a pesar de que pudo entreabrir los ojos, estaba tan aturdido que no podía discernir los objetos que le rodeaban. Al cabo de un rato fue recobrando la vista y al intentar cambiar de posición descubrió que sus manos y sus pies estaban atados con cuerdas de piel de ante. A su lado vio dos largas estacas formando una especie de litera mediante tiras de corteza de árbol tierna y pedazos de sarmiento entrelazados, sobre la cual debía haber sido conducido hasta allí. De la humedad de sus vestidos y de la posición del sol, ya muy bajo hacia el Oeste, dedujo que debían haberle llevado remontando el río y que debía estar a muchas millas de distancia del fuerte. Cerca de él vio tres indios sentados alrededor del fuego, uno de los cuales estaba cortando delgadas tajadas de una pierna de ciervo, mientras el otro bebía en una calabaza y un tercero asaba un pedazo de venado que sostenía con un palito puntiagudo. Isaac vio al punto que eran indios wyandotts y que iban pintados para la guerra. No eran jóvenes guerreros, sino hombres de mediana edad, y en uno de ellos reconoció a «Cuervo», jefe de una de las tribus, guerrero famoso por su intrepidez y por su habilidad en seguir el camino en línea recta a través de los bosques salvajes.