La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry —¡Bien, bien!… He estado a punto de perecer y puedo estar muy contento de haber podido regresar… —dijo el coronel dirigiendo una sonrisa de satisfacción a las humeantes fuentes que el criado negro traÃa de la cocina.
—Pues imagina cómo estaremos nosotras de contentas de volver a verte en casa —contestó su esposa, cuya cara radiante atestiguaba el placer que llenaba su alma.
—La cena está a punto —dijo Annie poniendo la crema en la mesa.
—Ya sabes —continuó la señora Zane— que nunca estoy tranquila cuando estás fuera de casa; pero cuando sé que te acompaña Lewis Wetzel no sosiego ni un instante.