La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry —Le creo, pero necesito una explicación, porque a la fuerza tiene que haber una mala interpretación. Esta mañana he observado que Betty pasaba delante de usted sin saludarle. A mí no me ha gustado y le he mandado que me dijera porque hacía aquello, contestándome que usted la había injuriado. Ya se que mi hermana es propensa a exagerar, sobre todo cuando está irritada; sin embargo, ella nunca me ha dicho una mentira. Ya sabe, Clarke, que desde que sacó a mi hermano Isaac del río me he interesado mucho por usted. He aquí por qué me gustaría evitar cualquier disgusto. Sin embargo, el asunto ha ido va demasiado lejos y espero que se hará usted cargo y, dejando a un lado su amor propio, me dejará conocer la historia de su parte.
A las primeras palabras de su visitante, en los modales del cual no se observaba confusión alguna, Alfred se había puesto pálido. Sabía que si el coronel Zane encontraba que realmente su hermana había sido injuriada por él, le haría salir y le mataría. El coronel había hablado tranquilamente, casi bondadosamente, pero había también un aire extraordinario de profundo resentimiento en su voz y dejaba adivinar un mortal intento contra quien se cruzara con él.