La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry Sin embargo, Cornplanter no siempre fue un amigo de los rostros pálidos, ya que durante la guerra de Dunmore y aun durante muchos años después, fue uno de los más encarnizados enemigos de los pioneers invasores. Durante este período de su actividad contra los blancos fue cuando Isaac Zane tuvo la desgracia de caer en poder suyo.
Volvamos a Isaac, cuando, perdido en los bosques, agotado por el hambre y el cansancio, se había echado en unos matojos de laurel y se había quedado dormido. Al amanecer fue despertado por un perro que le lamía la cara. Oyó las voces de algunos indios; se levantó rápidamente y echó a correr tan de prisa como pudo. Sin embargo, estaba exhausto y no costó gran trabajo a sus perseguidores alcanzarle; y al ver que no podía defenderse le agarraron por los brazos y le condujeron por un sendero.
—¡Pobre corredor de rostro pálido! —exclamó uno de los que lo habían apresado—. ¡Qué malas piernas tiene! Y los otros se echaron a reír. Poco después chillaron y rápidamente acudieron otros guerreros, quienes se juntaron a ellos y le llevaron a un gran campamento. Preguntó a uno de los que le conducían el nombre del jefe y supo que había caído en poder de Cornplanter.