La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry En un apacible rincón de la pequeña ciudad de Wheeling, del oeste de Virginia, hay un monumento que lleva la siguiente inscripción: «A la memoria del sitio de Fuerte Henry, del día 11 de septiembre de 1782, último combate de la Revolución Americana, las autoridades del Estado del Oeste de Virginia».
Si no hubiese sido por el heroísmo de una muchacha no existiría la referida inscripción ni la misma ciudad de Wheeling.
De vez en cuando he leído en revistas y periódicos artículos e historias que hacían referencia a Elizabeth Zane y a su famosa hazaña; no obstante, todos eran inexactos, debido indudablemente a la falta de detalles qué caracterizan nuestras historias de la frontera del Oeste.
Desde hace un centenar de años, las historias de Betty y de Isaac Zane han sido los imprescindibles relatos de mi familia, contados con aquel justificable orgullo de nuestros abuelos que parece innato en cada uno de nosotros. Yo recuerdo cómo se complacía mi abuela en juntar a los pequeños en círculo a su alrededor para contarles como siendo ella niña se había arrodillado a los pies de Betty Zane, ya anciana, para oír de sus propios labios los relatos de la captura de su hermano por la princesa india, del incendio de la fortaleza y de su propia huida de la misma.