La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry Cuando amaneció, todos los colonos, a excepción del coronel Zane, su hermano Jonathan, Martín Wetzel y el negro Sam, estaban va dentro del fuerte. El coronel hacía tiempo que había determinado servirse de su casa como de un puesto avanzado, en el caso de que tuvieran que resistir un sitio de los pieles rojas. Por dos veces había sido destruida su casa por el fuego de los indios; así, pues, al rodearse de aquellos tres hombres, todos ellos tiradores excelentes, el coronel pensó que al mismo tiempo que protegería su propiedad prestaría una valiosa ayuda a los del fuerte.
A primera hora de la mañana había llegado una piragua de Louisville, que se dirigía a Fuerte Pitt cargada de municiones de cañón, y su tripulación, compuesta por el capitán Sullivan y tres hombres más, habían pedido ser admitidos en el fuerte. Silas Zane, que había sido designada por su hermano el coronel para gobernar el fuerte, en ausencia del capitán Buggs y del Mayor Mac-Colloch, recibió al capitán Sullivan, quien le refirió que, viéndose duramente hostilizado por los indios de las orillas, no se atrevía a continuar el viaje y decidía pedir protección en el Fuerte Henry, ofreciéndose él y sus hombres voluntariamente para coadyuvar en su defensa. Silas Zane aceptó de muy buena gana sus servicios y les destinó sitio inmediatamente.
